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¿El Caso de Monseñor Octavio Miquelini?
miércoles, 07 de septiembre de 2011
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Exmo. Monseñor Octavio Miquelini

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 © Exmo. Mons. Octavio Miquelini, Arzobispo Católico y Vidente.

Arzobispo Mons. Don Ottavio Michelini, (14 de agosto 1906 - † 15 de octubre 1979) de la Mirandola, Módena, Italia.

Monseñor Michelini era un santo Obispo de la diócesis de Carpi, en Módena. Después de su retiro como Arzobispo, pasó los últimos años de su ministerio como capellán en una asociación de personas con discapacidad, la de: "La Esperanza". Él fue una parte vital del nuevo Movimiento Sacerdotal Mariano Internacional , fundado por el Padre Stefano Gobbi (1973).  A partir de 1975, y durante sus últimos cuatro años de vida, afirmó haber recibido mensajes en forma de locuciones interiores y visiones de Jesús, la Virgen María, los Santos y Almas del Purgatorio.  Los mensajes fueron publicados más tarde en una serie de seis volúmenes titulados "confidencias de Jesús a un sacerdote". 

En ellos Jesús Nuestro Señor
 denunciá con antelación la situación que vive el mundo de hoy. Su obra fue acogida por el Emmo. Sr. Cardenal Antonio Suárez Rivera de la Diócesis de Monterrey, por el Obispo de León México, Mons. Anselmo Zarza Bernal, por el Sr. Obispo Miguel García Franco, de Mazatlán, por el Sr. Arzobispo Tulio Botero Salazar, de Medellín Antioquia Colombia, por el Rvdo. Pbro. Fray Querubín María de Monreal, Rector del Seminario Seráfico, por el Lic. Don Pedro Raúl Maya Cardenas, experto en Sagradas Escrituras y Esjatología, por el Dr. Rafael Arango Rodríguez, experto en Biblia, Historia y Profecías, por el Dr. Luis Eduardo López Padilla, experto en Apariciones y Nueva Era, etc. Además, "según los conocimientos, competencia y posición de que gozan, los fieles tienen el derecho e incluso a veces el deber de manifestar a los Pastores su opinión sobre cuestiones que pertenecen al bien de la Iglesia, y también tienen derecho a hacer conocer su opinión a los demás fieles cristianos , con el debido respeto a la integridad de la fe y la moral y a la reverencia hacia sus pastores, y con la consideración por el bien común y la dignidad de las personas". [CIC, Codex Iuris Canonicus (1983), Can. 212, § 3.]. «En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.» (Papa Urbano VIII, 1636 ).


Mensajes de los Santos y las Almas del Purgatorio a Monseñor Octavio Miquelini: 

19 de Julio de 1976.-

EL ÚNICO DESEO:

Somos almas de la Iglesia Purgante en espera de nues­tro encuentro con el eterno Juez divino.

Somos almas que esperamos el consuelo de la ayuda fraterna que apresure nuestra liberación.

Consideramos superfluo intentar tratar de haceros comprender nuestra pena.

Si una imagen pudiera servir para daros una idea de ello, entonces os decimos: intentad imaginar a un hombre que arde entre las llamas y el deseo que tiene de salir para sumergirse en aguas frescas y limpias.

Es una pálida idea que puede haceros com­prender el deseo ardiente de poner fin a la atormentada espera que nos impide unirnos al solo, único Bien por quien hemos sido creados.

En la tierra, distraídos como estáis continuamen­te por mil intereses, influidos por los sentidos y distraídos en tantas exigencias de la vida material, vosotros no po­déis comprendernos a nosotros, almas purgantes. Estamos abrasadas por la única necesidad, por la única aspiración, por el único e inmutable deseo: reunir­nos con Aquel, que es Causa y Fin de nuestra existencia. No podéis comprendernos, porque vemos de ma­nera diferente a vosotros. Hermano sacerdote, Don O., tú sabes que no pode­mos hacer nada por nosotras mismas; pero sabes bien que podemos rezar y obtener para vosotros, todavía militantes en la tierra.

Esto sucede por un admirable designio de la Pro­videncia que ha querido que circule en toda la Iglesia, como Cuerpo Místico, el amor que transcurre entre Jesús y los miembros entre ellos. Llama vivísima.
 
Ahora considera, que si te vas a comprometer a celebrar el Santo Sacrificio por el único fin por el que Él, el Verbo hecho Carne, lo hizo sobre el Calvario y lo continúa, por medio vuestro, en los altares y es decir por la remisión de los pecados y de las penas debidas por los pecados, tú puedes comprender, hermano nuestro, cuántos fermentos de reconocimiento y gratitud suscitarás en nosotras.

Nosotras nos sentiremos obligadas con relación a ti, intercederemos sin descanso, ofreceremos continuamente nuestro sufrimiento (podríamos llamarlo martirio) por ti y por tus necesidades espirituales, para estar a tu lado en la dura lucha contra las fuerzas del Infierno.

Será, hermano, como si la llamita que actualmente arde en vosotros y en nosotras de improviso se transformase en una grande y vivísima llama.

Habrá un aumento de calor, de dolor y de amor que nos unirá a Él y entre nosotros; "Caritas Christi urget nos” (El amor de Cristo nos apremia).

Hermano sacerdote y ministro de Dios: ¿Por qué no hacemos nunca operantes estos misterios de gracia y de amor latentes en nosotros y en vosotros? ¿Por qué no hacemos saltar el resorte por ambas partes para abreviar en nosotros la pena debida a nuestras culpas, y en vosotros hacer brotar una fuente de tantas gracias insospechadas pero reales?

Hermano Don O., esperamos con ansia que, llevados a término tus compromisos, tu propósito se haga realidad concreta para todo Cuerpo Místico.

Te damos las gracias por el recuerdo cotidiano en espera de unas relaciones más eficaces entre nosotras y tú, que consigan hacer más fecundo el Dogma de la Comunión de los Santos.

Hermano, la experiencia te confirmará la verdad de este mensaje y quisiéramos que muchos sacerdotes llegaran a conocerlo.

Somos Almas purgantes".

30 de Mayo de 1978.-

"Hijito: soy Luigina. Si me fuese posible, hijito, hacerte partícipe, por un solo instante, de nuestro Cielo, todas tus perplejidades desaparecerían al instante... Imaginate una oscuridad profunda, intensa, que te envuelve todo... En la oscuridad no se está bien, la oscuridad es de Satanás, porque él es su fuente inextinguible... Pero la oscuridad del espíritu es aún peor; es más terrible que la noche cerrada. Y luego, de repente, un rayo de luz celestial te arrebata de la oscuridad en que te hallas sumergido y te sumerge, a su vez, en esta Luz del Cielo".

2 de Junio de 1978.-

"Escribe, hermano mío, Don Octavio: Soy San José Cottolengo... Pocas son las almas que, iluminadas, son capaces de ver a plena luz las grandes realidades celestes por las que el hombre ha sido creado".

3 de Junio de 1978.-

"Escribe, hermano Don Octavio. Soy Lorenzo. Don Octavio: qué cambio más radical!... Quiero decir: qué diferente es la visión que se tiene de las cosas aquí en el Cielo, de la que se tiene en la Tierra!... Qué esfuerzos hay que hacer en la Tierra para lograr hacerse una visión de las cosas lo más cercana posible a la realidad! Nuestro juicio en la tierra se ve influenciado por muchos elementos, diversos y hasta opuestos, y con ellos a duras penas y fatigosamente se llega a la justa realidad...".

8 de Junio de 1978.-

"Don Octavio: Soy Mamá Nina... ¡Cuánto gozo me proporciona el saber tus buenas relaciones con la Casa de la Divina Providencia de Carpi!... Cuánto bien se ha seguido para ella y para tí! Don Octavio: el que no está en la luz, está en las sombras de muerte... Estamos con vosotros. Ya ves que la Comunión de los Santos es una realidad sublime. Volveremos a oírnos".

9 de Junio de 1978.-

EL DOGMA DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS NO BASTA CONOCERLO, SE NECESITA VIVIRLO!

Somos las almas del Purgatorio, escribe, hermano.

Somos nosotras almas Purgantes y esperábamos este encuentro que indudablemente traerá bien a ti y a nosotras, el amor que une a los hijos de Dios, estén en el tiempo o fuera del tiempo como estamos nosotras, es siempre útil y fecundo de bien.

El Dogma de la Comunión de los Santos, para quien cree en él y se esfuerza en vivirlo, lleva siempre frutos santos para ambas partes, ciertamente hermano Don Octavio, para nosotras ningún esfuerzo, ninguna fatiga sea para creer ni para vivir la sublime y estupenda realidad del Dogma que tratamos, en cambio para vosotros que estáis peregrinando en la tierra, se requiere el ejercicio de la vida divina de la Gracia, se requiere el ejercicio de las facultades de vuestra alma, ante todo, el ejercicio de vuestra inteligencia, que debe buscar conocer la existencia del Dogma, conocer el origen, esto es, de dónde y cómo ha nacido, conocer los efectos que produce en quien lo conoce, y en quien lo vive, se requiere además el ejercicio de vuestra voluntad, quererlo aceptar y quererlo vivir es acto de la voluntad, se necesita aún el ejercicio de la memoria, la que siempre debe tenerlo presente a la inteligencia y a la voluntad para que ellas puedan recordarlo y quererlo.

Hermano Don Octavio, no es todo, el Dogma de la Comunión de los Santos, como por otra parte se debe decir de tantas otras realidades sobrenaturales, exige, sí, el ejercicio natural del alma, pero sobre todo el ejercicio de la Vida divina de la Gracia introducida en el alma y, por lo tanto: ejercicio de la Fe, para que el Dogma se haga operante se necesita creer firme y fuertemente, sin velos ni sobrentendidas limitaciones, requiere además el ejercicio de la Caridad, del amor, amor verdadero, no ficticio, no ilusorio, amor real acompañado de obras, y tú, vosotros, sabéis qué obras exige la naturaleza de este Dogma, requiere el ejercicio de la Esperanza, la que como luz transparente os haga vislumbrar y desear los benéficos efectos que el Dogma visto, querido y amado lleva a vosotros y a nosotras.

Cuántos tesoros aún por descubrir y valorar.

Hermano Don Octavio, hemos hablado de realidades maravillosas, o mejor estupendas, si tuviéramos otros vocablos más eficaces los usaríamos para haceros comprender cuántos tesoros hay aún por descubrir y valorar por parte de muchísimos cristianos que ignoran, que no ven y por lo tanto no obran, para su perjuicio y en este caso también en daño nuestro; Don Octavio, no basta el don de la vida, aun la física, intelectual, espiritual se necesita vivirla, ¿para qué serviría una vida no vivida? Cuánto bien no hecho, cuánto bien descuidado por la superficialidad de fe, de esperanza y de caridad, dones maravillosos, pero muchas veces casi desperdiciados en una tibieza y negligencia incomprensibles

Vosotros deberíais saber muy bien que vuestras posibilidades de bien con relación a nosotras constituyen una reserva potencial casi inagotable, cualquier cosa que hagáis bastaría transportarla del plano natural al plano sobrenatural de la gracia añadiéndole la intención: "por las almas Santas del Purgatorio", y si son ya cosas de orden sobrenatural, como la Santa Misa celebrada o escuchada, basta sólo con añadir la intención dicha; si salís para un paseo, para una compra o cualquier otra cosa que hagáis o penséis, hacedlo por amor al Señor y en sufragio de nuestras almas.

A vosotros, hombres toca dar el "ya".

Tú sabes, hermano, que por parte nuestra la respuesta sería, es inmediata, para nosotras no podemos hacer "nada", pero para vosotros podemos hacer "mucho", pero sois vos otros, quienes vivís en la fe y en la prueba, quienes debéis, por así decirlo, dar el "ya" para volver operante este Dogma de la Comunión de los Santos.

Don Octavio, es cierto que las necesidades materiales y sobre todo espirituales son para vosotros muchas, pero ¿por qué no tener en cuenta que también nosotras, Almas Purgantes, podemos ayudaros mucho para resolver todos vuestros problemas personales y sociales? ¡Si supieras lo que quiere decir Purgatorio!!! ¡Si lo supieran los cristianos, que tan rápidamente se olvidan de nosotras, que tan fácilmente se olvidan de sus promesas, que tan mal viven su fe, que más que en nosotras, piensan en la podredumbre y cenizas de nuestros cuerpos!!!

Hermano nuestro Padre Octavio, cuánto se podría y se debería hacer por Caridad y por Justicia con respecto a nosotras... intensifiquemos en mucho nuestra comunión y los benéficos efectos y las bendiciones de Dios serán abundantes.  Quedamos a la espera! Las Almas del Purgatorio., Cf. Tomo V., Págs., 121 - 124.   

14 de Junio de 1978.-

"Escribe, hermano mío, Soy Don Orione... Muchos creen en lo que ven, pero ante las realidades invisibles, quedan inciertos y dudosos, como si estas realidades no existiesen...".

15 de Junio de 1978.-

"Escribe, hermano. Soy Domingo Savio. Al coro de los ángeles y santos que te hablaron; al coro de los Santos que te hablarán, uno también mi voz". 

15 de Junio de 1978.-

"Soy Monseñor Pranzini. Escribe. ¿Recuerdas, Don Octavio, el día en que, en la Catedral de Mirandola, el 12 de Marzo de 1932, te ordené Sacerdote?... Por la noche, nevo!... Cayeron 12 cm. de nieve. Yo, tu Obispo, te dije que aquella nevada no era casual, sino que constituía una señal, una señal de fiesta, una señal que la Divina Providencia quiso dar para confirmar una intuición mía con respecto a ti; para confirmar que tu ordenación era una cosa grande en la vida de la Iglesia!...Yo tuve confirmación de ello en el Cielo, y tú la tienes ahora...".

16 de Junio de 1978.-

"Don Octavio: Soy la hermana Fernanda. Don Octavio: los mensajes que recibís actualmente tienen todos como finalidad lo siguiente: colocar en el primer plano de la Iglesia y de la humanidad el gran tema de la pastoral y que no puede ser otro que éste: la lucha implacable entre Dios y Satanás, entre la humanidad herida mortalmente y las potencias oscuras del Infierno".

16 de Junio de 1978.-

"Escribe, hijo. Soy el Padre Pío (de Pietrelcina). No podía faltar mi voz unida a la de los BIenaventurados del Cielo que te han hablado. Ya estando en la tierra, queridísimo hijo mío, ví con claridad, y por favor divino, el desarrollo futuro de la vida de la Iglesia...".

17 de Junio de 1978.-

"Don Octavio: Soy Don Sixto. Por permisión de la Bondad Divina, ¡qué diferente es, desde el Cielo, la visión de los aconteceres humanos y también cuán diversa es la visión de la Iglesia!....".


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