Estás aquí:  Inicio
CARTA PARA LA COMUNIDAD LAZOS DE AMOR MARIANO
lunes, 31 de diciembre de 2007
Lecturas: 2263
Image

31 de diciembre de 2007

Queridos amigos y hermanos de la gran familia Lazos de Amor Mariano.

“Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.” (Ef 1, 3-4).

El Señor se ha apiadado de nosotros y nos ha regalado el conocerle, a través de la Santísima Virgen, y dar a conocer a otros su gran amor y ternura.

Nuestra vida debe ser un peregrinar, como Discípulos y Misioneros de Cristo, llevando a todos con quienes entremos en contacto la luz de nuestro Señor, y mientras el mundo se congela y palidece con el frio de la indiferencia y el odio, esta luz de Cristo de la que somos embajadores debe calentar los corazones de los hombres.

Misión, misión, misión. Desde tu hogar, estudio, trabajo, parroquia, comunidad. Grita con el salmista: “El celo por tu casa me devora” (Sal 69, 10); alza tu voz con el profeta: “Ardo en celo por el Señor” (1 Re 19, 10). Recuerda las palabras del Señor: “He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!” (Lc 12, 49). ¡Sí! El fuego del amor, que inflame los corazones de todos por Dios en servicio a los demás.

El corazón de una persona enamorada del Señor está en cada momento listo para evangelizar. ¡Fuera los respetos humanos! ¡Alejen de sus corazones la falsa humildad que en muchos casos es una camuflada cobardía! ¡Aprovecha cada momento que tengas para reflejar y dar a Cristo, el Señor! y que tu vida sea, en resumen, el vivir amorosamente las palabras de nuestra Madre la Virgen Santísima: “haced lo que él os diga” (Jn 2, 5).

Finalmente, medita las palabras que nuestros pastores nos han dirigido desde Aparecida, Brasil, en la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe:

“Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores.” (No. 212).

No olvidemos que Jesús nos espera con los brazos abiertos en el Sagrario para darnos la fuerza de misionar, y que renovados por la Sangre de Cristo que se derrama a raudales en el sacramento de la Reconciliación, alimentados con el Pan de Vida que se inmola en el Altar y unidos con lazos de amor en el Santo Rosario “gritaremos sin temor y convencidos de que YA NO HAY VUELTA ATRÁS, ESTAMOS CONSAGRADOS A SU SERVICIO. Y CON LAZOS DE AMOR HACEMOS PARTE DEL EJÉRCITO ELEGIDO, DE LA MADRE DE DIOS, AQUELLA QUE NOS ESCOGIÓ EN SU MISERICORDIA.”

 

Dios les bendiga a todos y que tengan un nuevo año santo.

¿QUIÉN COMO DIOS?  ¡NADIE COMO DIOS!

¿Y DESPUÉS DE DIOS? ¡NADIE COMO MARÍA!

 

                                   Con cariño, Wilson Tamayo.