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Testimonio de Juan Carlos Villalba
miércoles, 26 de enero de 2011
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Juan Carlos Villalba nos escribió desde la ciudad de Quito Ecuador quien vivió el retiro en el mes de octubre de 2009.

Antes mi vida antes del retiro era una total ceguera a la felicidad, era una supuesta felicidad segun yo. No me importaba hacerle sufrir a una mujer, las usaba y luego las echaba al olvido, las usaba como objetos, usaba a la gente. Me gustaba ir a una fiesta, tomar demasiado, y pegar a los que me miraban mal.

Consumía drogas, y vendía, y mi círculo social aquí no es bajo. Mis amistades son con gente de colegios conocidos, y ahora estudio en la mejor Universidad de Quito: San Francisco. No valoraba a mis papas, a mi mama le faltaba el respeto a diario, y a mi papa igual, les alzaba la voz todos los días, desobedeciéndoles y hasta insultándoles. Hasta sentía deseos de matar a alguien o hasta quitarme la vida. y mi mama me propuso que fuera  a un retiro, y yo no conocía a Lazos, y me negué totalmente, que yo creía en Dios a mi manera. Bueno, termine yendo al retiro y estoy muy feliz por eso, porque solo Dios sabe donde estaría ahorita
En el retiro: al principio en el retiro miraba con odio a todos los servidores, les despreciaba y no les hacía caso. No me importaba nada de lo que decían, yo solo quería largarme de ahí, hasta lleve 3 botellas de alcohol con mi hermano para tomar y emborracharnos supuestamente, pero eso nunca paso. con las dinámicas me di cuenta de que estaba viviendo una felicidad falsa antes de ir a lazos, pero seguía cuestionándome de muchas cosas todavía, pero me convertí viendo el brillo de los ojos de los servidores, por la felicidad que hacían las cosas, eso me gusto porque quería sentir lo que ellos sentían, y les preguntaba, que era lo que hacían para ser felices?, y solo me dijeron, \"vivir en Dios\" eso fue lo que cambio mi vida y no me arrepiento nada de haber ido al retiro.

Actualmente:
mi vida ahora es mucho mejor, siento una felicidad inmensa, ahora estoy feliz por que veo a los ojos a la mujer cuando hablo con ella sin tener en mente cosas sucias, he hecho verdaderas amigas por eso. A mis papas les trato con el respeto que merecen y la familia esta mas unida por eso. Lo que me mantiene así son dos cosas, vivir en Dios, y rezar el santo rosario, además de la comunión y confesión.