| Testimonio de Diego Alejandro Quintero |
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martes, 20 de julio de 2010 Lecturas: 1821 |
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Diego Alejandro Quintero asistió a retiro espiritual del 10 al 14 de septiembre de 2009 en la ciudad de Cali, y hoy quiere compartirte como a sus 16 años conoció el amor de Dios “Mi vida antes era vacía, pensaba solo en la rumba, en la recocha, no era responsable ni siquiera en el estudio, siempre encontraba una excusa para no rezar y siempre quería hacer lo contrario de lo que me mandaban mis padres. Me gustaba ser el revolucionario del salón, quería a toda hora pelear con mis amigos y era hasta ofensivo con los profesores. También miraba a las mujeres como un objeto sexual, y no tenia respeto ni por mí mismo. Unos meses atrás el Señor me estaba haciendo la invitación de vivir el retiro por medio de mis padres y amigos, pero yo decía que esa gente estaba loca. Pasaron unos días, fui aun recibimiento de un amigo que había ido a retiro y ahí me toco el Señor por medio del testimonio de un joven, por lo que acepté la invitación que hace días me estaban haciendo. Se llego el día maravilloso de irme para retiro, pero el Demonio en su lucha de que yo no fuera me puso como obstáculo un accidente en mi bicicleta… A mi mamá le tocó llevarme a la clínica pues al parecer me había fracturado el brazo, así que ella llamó a mi papá y le dijo que vendiera la boleta porque yo ya no podía ir, pero yo sentía ese impulso y le dije a mi mamá que yo si iba a ir. Así fue que las cosas se me fueron dando, y cuando me revisaron vieron que estaba bien. Salí de la clínica como las 2:30 de la tarde y a las 3:30 salí para el retiro. Uno de los momentos que mas me impactó del retiro fue la dinámica del barro, y un momento en el que me acerqué a Dios y comencé a hablarle y a pedirle perdón porque Él todo el tiempo estaba conmigo y yo le daba la espalda por estar con mis amigos, también le agradecí porque en los pocos momentos que lo quise recibir en mi vida me ayudó a decir no a las drogas y a las malas amistades. Mientras hablaba sentí un dolor en el corazón y sentí que Dios estaba ahí conmigo. Ahora agradezco a Lazos de Amor Mariano por haberme permitido estar en el retiro de conversión, que me sirvió mucho para cambiar mi vida. En este momento me siento feliz por haber conocido el amor de Dios, hoy en día valoro mas a mi familia, a mis amigos y profesores, y aunque sé que el camino de Dios es muy difícil, voy a luchar para no desfallecer y dar testimonio del amor que Él nos tiene.” |