|
Discernir las tentaciones y el pecado |
viernes, 26 de marzo de 2010 Lecturas: 2567 |
|
Muchas veces perdemos la paz interior cuando al experimentar un mal pensamiento en cuestiones de pureza, no discernimos si es pecado o no y por lo tanto no sabemos si debemos confesarlo o cómo confesarlo. Por otra parte continuamente nuestra mente está en funcionamiento inventando y pensando cosas.
SENTIR Y CONSENTIR: Esta distinción es muy importante ya que sentir no es necesariamente consentir. Cuando sentimos, es decir experimentamos, y a la vez tenemos molestia de imaginar o pensar algo contra la pureza sofocando cualquier movimiento corporal concomitante (excitación) posiblemente no se trate de demérito sino de un mérito y sería un error experimentarlo como una derrota espiritual
TENER Y MANTENER: Es lógico que cualquier objeto de deleite de la naturaleza sea tenido como tal, es decir que nuestra imaginación nos presente como apetecible lo deleitable, pero es distinto mantener, alimentar, incrementar esas figuras e imágenes dedicándole mucho tiempo, es decir,manteniéndolas. Lo aconsejable es buscar inmediatamente una ocupación absorbente, lo que indica nuestra real disposición de lucha.
VENIDO O TRAIDO: Los pensamientos que vienen sólo son meras tentaciones que si no son mantenidas, consentidas, muy posiblemente se trate de acciones meritorias. Pero si uno busca en televisión, revistas, internet, conversaciones, instalar temas morbosos con sus sabias connotaciones, de antemano ya son acciones pecaminosas.
(Extracto del Suplemento: Cómo confesarse, de Semanario Católico CRISTO HOY - Argentina) |