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© Santa Catalina Thomás
( 1531 - 1574 )
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Nació la chiquilla, en 1531, según unos historiadores. O en 1533, según otros. Hija de Jaime Thomás y Marquesina Gallard. Y desde su niñez, la leyenda dorada que acompaña piadosamente a los santos con milagros candorosos y prodigios extraños. Hacia 1553...etc., años que vive Catalina en el convento palmesano serán casi ocultos. Pero como es tan difícil que la santidad pueda estar bajo el celemín, toda la ciudad acude a verla, a consultarle sus problemas, a encomendarse a sus oraciones, a pedirle consejo...
Ella se resiste a salir al locutorio, se negaba a recibir regalos y cuando tenía que recibirlos, los daba a las demás monjas. Practicaba la pobreza, la obediencia, la castidad, siempre en grado heroico. La prelada decidió un día someterla a una prueba bien dura. En pleno verano, le ordenó que se saliese al patio y estuviera bajo el sol hasta nueva orden. Catalina no dice una sola palabra: va al lugar indicado y permanece allí varias horas, hasta que la superiora, admirada de su fortaleza, la manda llamar.
Catalina crece en amor y sabiduría. Sus éxtasis son cada vez más frecuentes e intensos. Algunos duran hasta días. En su celda se conserva aún la piedra sobre la que se arrodillaba y que muestra las hendiduras practicadas por tantísimas horas de oración en hinojos. Aunque ella procuraba ocultar, por humildad, estos regalos de Dios, era natural que sus hermanas se enterasen. Y la fama crecía.
Un día, Catalina recibe el aviso de Dios. Diez años antes de su muerte, supo cuándo sería llamada por el Señor. Y estuvo esperando ansiosamente este momento. La Dominica de Pasión de 1574, el 28 de marzo, Catalina entró en el locutorio donde estaba una hermana suya con una visita. Iba a despedirse —dijo—, pues se marchaba al cielo. Y efectivamente, al día siguiente, después de comulgar en éxtasis, mandó llamar al sacerdote porque se sentía morir. Los médicos dijeron que no la encontraban grave, pero el sacerdote acudió y apenas recibidos los sacramentos, mientras la superiora rezaba con ella las oraciones, tras haber pedido perdón a la madre y a las hermanas, cayó en un éxtasis al final del cual entregó su alma a Dios el 5 de abril.
Lo demás, vendría por sus pies contados. El proceso de beatificación, la beatificación, el proceso siguiente y por fin la gloria de los altares. Con una particularidad. El fervor popular por Santa Catalina Thomás iría creciendo y manteniéndose de tal modo que, aunque ella murió en 1574, la beatificación se dicta —por Pío VI— en 1792 y la canonización —por Pío XI— en 1930. El cuerpo de Catalina Thomás se ha conservado incorrupto. ..
© .. Recogemos del español de la época algunas de las vivencias famosas de la Santa con las Animas del Purgatorio:
"Los golpes, y ruidos de los Demonios en maltratar à la Venerable Virgen, eran de cada día. Los de las almas del Purgatorio, eran fréquentes... Sucedía muy de ordinario venirle almas à pedir fufragios... Todas las almas de las Religiofas fus hermanas, que murieron en fu tiempo, entraron en via de falvacion; mas no todas paífaron luego à gozar de Dios. Pues, ó por algunos deícuydos; o por falta de entera fatisfaccion à la jufticia divina, por fus pecados, fueron muchas al Purgatorio; todas las quales, vinieron à la Venerable Virgen para pedirla fufragios... Oyó una voz de la alma de la difunta que con humilde reconocimiento la agradecia el fervor con que avia rogado por ella..."., Cf. "Vida Virtudes, y Milagros de la Venerable y Estatica Virgen Sor Catharina Thomas Religiosa Professa Canoniga Reglar de San Agvstin en el Observantissimo Monasterio de Santa Maria Magdalena de Palma de Reyno de Mallorca escrita por Placido Rvleno, Año 1755, Cap., XVI, Pág., 291 y Sgtes.
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