"El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el Obispo de Roma"., Cf. "Catecismo de la Iglesia", Art. # 84.